Naturaleza Humana

 

“…You could not see a cloud, because no cloud was in the sky:

No birds were flying overhead – there were no birds to fly…”

Lewis Carroll - Through the Looking-Glass and What Alice Found There

 

Desde épocas remotas el ser humano intervino el entorno natural en donde vivió, desarrollando nuevos espacios habitables que con el trascurso del tiempo se trasformaron en ciudades; estas, en algunos casos, conviven en armonía con la naturaleza, pero en otros, una vez arrasado y borrado el conjunto de elementos y formas naturales del paisaje, se imponen como una nueva naturaleza. Las formas del ámbito natural son reemplazadas por otras regidas por la geometría; esta nueva naturaleza, al igual que la original, se encuentra en permanente desarrollo y genera dinámicas tanto en sí misma como en los procesos de interacción con sus creadores: las estructuras destinadas a albergar al ser humano, a la vez que lo agrupan, lo encierran y lo aíslan de sus semejantes, sumergiéndolo en una inexorable soledad. Al contemplar las formas de estas naturalezas humanas resulta inevitable encontrar en ellas algo misterioso que entra en conflicto con el propósito para el cual fueron concebidas: el de acoger y proteger a sus habitantes; al atardecer sus siluetas contrastadas se erigen como mudos testigos del paso del ser humano por un mundo desolado; el cielo, vestigio de lo natural, en ocasiones parece sumarse al abandono del panorama desterrando las nubes para ser simplemente el telón de fondo de estructuras fantasmales.